De Buenos Aires a Pradell: un viaje por el tiempo (II)

Jorge Hugo Bertran Vall

Corría el año 2006 y llegó el momento en que tuve posibilidad de conectarme a internet y de investigar aprovechando las nuevas tecnologías. En la red me encontré con algunos comentarios sobre Pradell de la Teixeta y una página web que me llenó de asombro, la de Pradell de la Teixeta, localidad que sobrepasa en poco los 200 habitantes. En ella, entre otras cosas, se dan datos de la historia de la localidad remontándose hasta el año 1100. Traté de ponerme en contacto con los autores de la página pero no obtuve ningún resultado favorable hasta que, con el paso de los días, la gestión obtuvo su premio: un lector de la misma contactó conmigo diciéndome que conocía al creador de la página y ofreciéndose a ponernos en contacto. Y añadía que no podía salir de su asombro pues sus apellidos eran los mismos que los míos Bertran y Vall.

Me informó que había nacido en ese pueblo, que fue bautizado por el padre  Mecader Almonacid y que pensaba que podía haber una lejana  posibilidad de parentesco entre nosotros pues no hay ningún otro habitante con ese apellido en su pueblo. También me decía que  tenía 28 años y que era recién casado y a la espera de su primer hijo. Me informó así mismo que es informático.

De inmediato le envié todo el material que obraba en mi poder, el fruto de mi largo trabajo, material que él me devolvió con uno de los mejores regalos que había recibido en mi viaje por  la historia: nada menos que una fotocopia del libro de bautizos, sepelios y matrimonios que empezó a escribir  el padre Montserrat Bertran en 1684. (2) La copia de este manuscrito sería la llave que me abriera la posibilidad de poder prolongar mi aventura viajera por el tiempo. Es una fuente de máxima importancia pues  me permitió retroceder en el tiempo unos 100 años y “alargar” mi árbol genealógico.

El manuscrito me permitió descubrir, además, que Montserrat Bertran obtuvo un permiso especial del Arzobispo de Tarragona según el cual podía enterrar los restos de sus  familiares bajo un altar de la iglesia (3), hecho que me confirmó mi informante: en unas obras realizadas en el piso de la iglesia durante el año anterior, bajo esa capilla se encontraron restos humanos que fueron retirados y recibieron cristina sepultura. (4)

Fragment de la pàgina 284 de la digitalització del llibre de baptismes, enterraments i casaments iniciat per mosén Montserrat Bertran el 1684. Imatge cedida per l’Arxiu Històric de l’Arquebisbat de Tarragona i reproduïda amb la seva autorització, motiu pel qual els volem fer palès el nostre agraïment.

También me informó que un señor mayor, al comprar una casa de unos 500 años de antigüedad, encontró en un altillo libros religiosos que supone que fueron los que el sacerdote  Montserrat Bertran  utilizó para completar sus estudios sacerdotales en 1656 . Pero la aventura de concluir mi árbol genealógico no fue fácil. La lectura de la copia del manuscrito fue una ardua tarea por estar escrito en catalán antiguo del cual no tenía el menor conocimiento y, para colmo de los colmos, con una letra y unas abreviaturas difíciles de entender. Pero lo conseguí y me permitió, como decía más arriba, retroceder 100 años más, aproximadamente, en la reconstrucción de mi árbol genealógico.


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Al hacerlo he podido comprobar que la conexión entre Sebastià y Montserrat Bertran no era la que me indicó  mosén Mercader.  Sebastià  descendía, como podéis ver en el árbol de un Joan Bertran como el cura. Pero no se trataba del mismo Joan Bertran sino de dos Joan Bertran diferentes: el padre del cura era Joan Bertran “del cap del carrer,” mientras el de Sebastián descendía de un Joan Bertran conocido como “del racó”. (¡Y aún había un tercer Joan Bertran, “de la plaça”!) Pero no importa: seguro que todos los Bertran de Pradell tienen un antecesor común, como insinúa Maristany. (5)

Mi abuela siempre decía que un hombre y una mujer para cumplir y pasar y terminar una vida con éxito, tendrían que haber hecho 3 cosas: una, tener un hijo y la logré, dos plantar un árbol  y ya planté varios, tres, escribir un libro y ¡aquí lo tienen! Víste, abuela, que seguramente me estás mirando desde el cielo, ya se cumplió lo que me decías.

 

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(1) Según el informe contenido en la Causa General, “Fueron destruidas todas las Imágenes y objetos que existían en aquella fecha dentro de la Iglesia parroquial. Fue saqueada la Casa Rectoral, cargándose los muebles en camiones conducidos por desalmados desconocidos, que, según versiones, hacian creer, que dichos muebles los necesitaban para los hospitales.” Archivo Histórico Nacional, Fiscalía del Tribunal Supremo, FC-Causa General, 1444, exp.11, 7. Se puede consultar en: http://pares.mcu.es. La información mencionada más arriba presenta un problema: o bien exagera el saqueo o bien hay que pensar que los libros que se conservaron y que he podido consultar no se encontraban en el interior de la iglesia.

(2) AHAT, Fons Parroquial de Santa Maria Magdalena, Pradell, “Jesús, Maria, Joseph. Llibre en lo qual escrire lo que jo Montserrat Bertran, prevere i rector, batejare, desposare i enterare en la present vila Pradell (…)” (1684-1767, unitat de catalogació 45, capsa 7. A partir de ahora y para abreviar lo citaré como Manuscrito. Del mismo se ha hecho un estudio detallado que también me ha brindado mucha información sobre Pradell: Maristany, Carles. El “dietari” del rector de Pradell i altres cinc estudis (s.XVI-XVII). Reus: Associació d’Estudis Reusencs, 2001. He utilizado también otros libros de la misma parroquia. Se pueden consultar todos en internet: http://www.ahat.cat.

(3) Manuscrito, sin foliar, entierro número 60, 17.VIII.1708; p.284 de la digitalización. La tumba se encontraba en una capilla que Montserrat Bertran había mandado construir ex profeso en el interior de la iglesia para destinarla a esta finalidad. Para Maristany la construcción era tanto signo de ostentación como un acto de caridad respecto a la familia. Maristany, Op. Cit., pp.20-21.

(4) Puesto que era costumbre que se enterrar en el interior de la iglesia a los rectores de la parroquia, estas restos podrían pertenecer a los mismos. Desconozco si se hicieron análisis antes de volverlos a enterrar. Sobre la costumbre mencionada: Maristany, Op. Cit.,, p.16.

(5) Maristany, Op. Cit., nota 18, p.21

Primera part: De Buenos Aires a Pradell: un viaje por el tiempo (I)

La secció “Històries del Priorat” de Segle21.cat està coordinada i supervisada per Pere Audí Ferrer.

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